Viernes 25 de noviembre de 2011

Murió un barra de Banfield por un balazo en la cabeza

A Sebastián Tejada lo asesinaron el Lunes a la noche, después del partido de su equipo y Estudiantes. Estaba acompañado por Miguelito, líder de la barra del Taladro. Ambos habían participado de un tiroteo en una villa de Quilmes, luego de la suspensión del encuentro.

La investigación a cargo DDI de Lomas de Zamora no tiene precisiones sobre el móvil del asesinato, tampoco el fiscal Domingo Ferrari a cargo de la UFI 4°.

No se sabe aún si el crimen refleja una interna de la barra brava de Banfield o si se debe a otro motivo.

El diario Clarín explica en su edición del Martes 22 de Noviembre de esta manera lo sucedido: “El episodio ocurrió muy lejos del estadio, en pleno Banfield, en Vieytes y Mentruyt, entre las 21.30 y las 21.45, cuando ya habían pasado casi dos horas del epílogo anticipado del partido. Como en esa intersección no hay cámaras y como los barras de Banfield no pudieron aportar precisiones sobre el instante de la agresión, la versión policial no ofrece detalles esclarecedores. Se realizó la autopsia ayer y se halló una bala alojada en el cráneo de Tejada.”

Pero apuntando a identificar las falencias en los operativos en los estadios, encontramos en la misma nota de Clarín, un testimonio terrible que evidencia errores que pueden ser el origen del crimen y que a su vez señalan la actuación de la policía bonaerense que atenta contra la seguridad de los ciudadanos.

Aquí el fragmento al que hacemos referencia:

Eso sí, hay otro capítulo repleto de miedo que se dibujó antes, ahí nomás de la cancha de Quilmes. Según le contó a Clarín un hincha de Banfield próximo a la barra, “yo escuché cuando Miguelito hablaba con la policía en la tribuna. Querían mandar a la barra primero que a los hinchas comunes. Pero Miguelito dijo que no, que éramos todos de Banfield y nos volvíamos todos juntos. Y así fue”.

El relato se divide en un paso a paso que agranda las incógnitas sobre el final de Tejada: 1) Las piedras.

“Apenas salimos de la cancha, a las cinco cuadras, desde la villa salieron corriendo varias personas y nos atacaron los micros a pedradas. Una locura”.

2) Las balas de goma.

“Yo me quedé en un micro muerto de miedo, porque no soy barra. Pero los de la hinchada bajaron como locos, con piedras y con fierros. Y se toparon primero con la policía, que venía al costado derecho del micro. Y no les importó nada, ni siquiera que les tiraran balazos de goma. ¡Uno de la barra perdió un ojo y otro tiene nueve perdigones en la espalda! La cuestión es que se metieron en la villa y se escucharon tiros. Una vez que los corrieron, los pibes de Banfield volvieron a los micros y seguimos”.

3) El recorrido del regreso.

La misma fuente se mostró sorprendida porque la policía eligió el camino de vuelta más lento: “Nos sacaron por la avenida Pasco. Lo más rápido era hacerlo por Calchaquí, Monteverde y Ruta 4, hasta el cruce de Lomas. Eso nos llamó la atención. Fue como si nos hubieran entregado”.

4) Un alerta sugestivo.

Ese mismo hincha que viajó en el micro de los barras agregó: “Un amigo, que venía en su auto y que a la salida quedó entre los micros, me contó que apenas salían de la cancha se les acercó un patrullero y un policía les dijo que pasaran a los buses de la barra o que se quedaran atrás de todo y esperaran porque los de Quilmes los iban a agarrar a piedras cuando cruzaran frente a la villa. Y así fue. ¿Cómo sabía la policía que los iban a atacar?”.

Los periodistas y las asociaciones como la nuestra no resuelven los casos, pero generan muy importantes puntos de partida para las soluciones de distintas problemáticas. En este testimonio logrado por el diario hay falencias que el mismo jefe del operativo (comisario Fernando Graso) que no se percató del ingreso de las bombas de estruendo por parte de la barra de Estudiantes, debe explicar.

No centramos el análisis en la muerte de Tejada, hasta que la justicia determine los motivos. Pero el lunes pasado se vio reflejado que una de las patas que sostienen a la violencia en los estadios es el accionar policial que muchas veces actúa sin capacidad y otras tantas con intención de generar violencia, ¿le queda a alguien alguna duda a esta altura de la historia de nuestro país?

>> Leer nota completa del Diario Clarín <<