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Viernes 16 de diciembre de
2011
Hecha la ley, hecha
la trampa
Con la
reglamentación – tal como es el planteo actual- de la actividad
de los cuidadores de coches en Capital Federal se contribuye al
crecimiento de los negocios de los que forman parte las barras
bravas de los clubes de fútbol. Por tal motivo, SAF apoya la
prohibición de esta actividad.
En estas
últimas semanas se ha implementado en la agenda de los medios el
debate sobre los conocidos “trapitos”: ese grupo de personas que
cuidan los autos bajo la solicitud de un módico precio pero sin
compromiso – gran ironía ¿no?-. En la Ciudad de Buenos Aires se
está tratando la disposición de reglamentar la actividad que tan
impuesta está en las calles de la Capital Federal.
Desde Salvemos al fútbol hace más de cinco años que se lucha
contra la violencia y la corrupción y es, justamente, el motivo
de repudio hacia esta medida. Con la legalización de este tipo
de trabajo se contribuye con la causa “barras bravas”. Se ha
demostrado la vinculación existente entre esta actividad y los
agresivos poderosos de los clubes de fútbol en connivencia con
la policía. Asimismo, cobrar por el cuidado de nuestro vehículo
representa una estafa para el ciudadano teniendo en cuenta que
el lugar donde se radica dicha actividad es público.
La ONG lucha por la transparencia en las medidas sociales y la
petición de que no se legalicen los “trapitos” se convierte en
un puntapié inicial para que los negocios oscuros que rodean a
los ciudadanos se logren coartar. Si se frena esta disposición,
se contribuye a disipar las vinculaciones monetarias que llevan
a cabo los agresivos de los clubes y que también se hacen
presentes en otros ámbitos. El fútbol representa una parte
primordial en la idiosincrasia de los argentinos y, por tal
motivo, se debe luchar contra la corrupción en todas sus
dimensiones. La importancia de esta temática debe generar
espacios de debate para obtener una salida favorable ante los
constantes abusos y estafas en los que se ve involucrado el
ciudadano común.
De cumplimentarse dicha petición, se logrará avanzar en la puja
por la transparencia en el fútbol, ya que existen otras
cuestiones que acrecientan las anomalías en el fútbol como, por
ejemplo, la reventa de entradas, así como las visitas guiadas a
los turistas que proporcionan los barras dentro de los
estadios. Dos negocios que alimentan la corrupción y que sólo es
redituable a los personajes oscuros involucrados en este
deporte. Desde SAF se les solicita a los legisladores que sean
conscientes al momento de decidir si la implementación será
viable para la evolución de la sociedad. Cuanta menos corrupción
haya mayores serán los beneficios para todos. A seguir luchando
contra las irregularidades.
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