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Viernes 11 de noviembre de 2011
Decepcionante charla en el Colegio de
Abogados de Buenos Aires
SAF asistió como oyente a una reunión en la
que se trato la normativa y fiscalización de las asociaciones
civiles. La tristeza e indignación nos invadió al escuchar a
funcionarios con más de treinta años de carrera en la Inspección
General de Justicia afirmar que hay poco por hacer con
referencia al manejo oscuro en los clubes del futbol.

En charla ocurrida el Miércoles 2 de
Noviembre, participaron Dr. Luis María Calcagno, Jefe del
Departamento de Asociaciones Civiles y Fundaciones de la
Inspección General de Justicia y Néstor Vicente, ex presidente
del Club Atlético Huracán.
Vicente reemplazó a
Alejandro Korz, quien había sido anunciado como disertante, pero
alegando motivos personales desistió a la invitación en los días
previos.
Calcagno se dedicó a detallar la historia de los clubes de
barrio y su evolución. Con referencia a la normativa dio un
ejemplo interesante al contar que en la década de 1940 el
organismo que cumplía el rol actual de la IGJ, ofreció sus
servicios al Club Atlético River Plate para que adecue su
estatuto a la época, ya que estaba desactualizado.
Con el mencionado caso como ejemplo, señalo que ese era el
camino que la IGJ debía adoptar, estas fueron sus palabras: “Si
para algo estamos, no es solo para aspirar a controlar desde la
represión o algo por el estilo. Decir, no, como no me trajiste
el balance del año pasado entonces el apercibimiento, sanción,
multa, etc, no. Sino que me parece que en este sector,
puntualmente no me meto con el resto de la Inspección General de
Justicia, porque no tiene nada que ver con esto y aparte porque
no me interesa, desde este sector debe haber una promoción, una
ayuda, fundamentalmente una promoción del sector.”
Néstor Vicente, relató la historia del deporte en nuestro país y
su relación con los clubes. Además analizó el acceso al deporte
como un derecho, detallando su presencia en distintas
constituciones de las provincias argentinas y países del mundo.
En la IGJ se creó un sector especializados en los clubes de
fútbol al que Calcagno señaló como “inocuo”, además afirmó que:
“La inspección fiscaliza el funcionamiento institucional de los
clubes, que existan actos irregulares en el funcionamiento de la
comisión directiva, en la asamblea de representantes, en una
asamblea de socios, si es competencia de la Inspección General
de Justicia”
Con relación a intervenir en caso de irregularidades, Calcagno
se escudó diciendo que la IGJ puede actuar a instancia de parte
y que solo llevando pruebas de algún supuesto delito el
organismo puede armar una denuncia y señaló que una
fiscalización de oficio, como varios hinchas reclaman en la
actualidad, sería imposible por los recursos con los que cuentan
y agregó que :”el achicamiento del estado en los noventa no se
ha revertido, nosotros teníamos tres departamentos contables y
quedo uno solo y los otros dos están por venir todavía.”
En le década del 80, Calcagno afirmó que se revisaban todos los
balances contables y que ahora solo se archivan y revisan solo
si alguien dice algo. Es increíble como un funcionario como
Calcagno se mantiene en funciones (ingresó a la administración
pública en el final de la década del 70), viendo como se le
recorta su estructura conforme a quien sabe que intereses y no
para brindarle a la sociedad lo que esta necesita de su
organismo.
Si no tiene recursos, si Menem y su intento de destrucción del
Estado le recortaron posibilidades, ¿por qué permanece como
inspector de la IGJ? ¿Qué objetivos persigue Calcagno si no
puede resolver lo que su función requiere?
No estuvo ausente en la charla la celebre “decisión política”
que siempre se esgrime en estos casos para justificar la falta
de soluciones que, por ejemplo, la IGJ en este caso refleja.
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Viernes 22 de octubre de 2010
Verón: “Parecemos nenas”

José Miguel Candia
Estamos acostumbrados a escuchar disparates y exabruptos de boca de
los hinchas más exaltados, de algunos dirigentes que con mala
conciencia encubren o solapan a sectores de la tribuna que resultan
funcionales a ciertas jugadas políticas en los clubes o en las
máximas instancias de conducción del fútbol profesional. Pero es
menos frecuente saber de justificaciones elementales por actos de
violencia ocurridos en las tribunas o en el propio campo de juego
por parte de los jugadores de la primera división. Tal vez por eso y
por tratarse de un profesional reconocido, las declaraciones de Juan
Sebastián Verón, la popular “Bruja”, volante de Estudiantes de La
Plata y de la selección argentina, fueron algo así como la llegada
del hombre a la luna para los medios deportivos. Que Maradona se
confronte verbalmente con la prensa, con ciertos dirigentes o
desacredite a sus propios compañeros es un dato que por reiterado ya
forma parte del universo futbolero. Lo de Verón en cambio, cayó mal
aún en la propia dirigencia de Estudiantes y en la parcialidad que
sigue a su equipo.
Durante una entrevista que le efectuaron en la emisora Radio del
Plata, este acreditado jugador de la selección albiceleste expresó,
al referirse a la agresión sufrida por el juvenil Erik Lamela
militante de Ríver Plate durante el desarrollo del partido frente a
Godoy Cruz:”No da eso de que salga con los pantalones arremangados y
se ponga delante de los fotógrafos para que le saquen fotos a los
golpes. Si todos vimos la patada que le pegaron, eso no hacía falta.
Yo he visto patadas mucho más fuertes en una cancha”. Probablemente
Verón no entienda que lo que está en discusión no es la gravedad de
la herida ni la fuerza del golpe que sufrió el jugador de Ríver, ni
la conveniencia de mostrar las huellas del planchazo ante la prensa,
el debate es otro y pasa por cortar los vasos comunicantes que
conforman ese círculo perverso que amarra y alimenta la violencia en
la cancha con la violencia en las tribunas.
Se sabe, sobran las pruebas recabadas por los reporteros y las
autoridades, que los sectores más violentos del público que asiste a
los estadios registra y cultiva la rivalidad con otras hinchadas a
partir de episodios de este tipo, cuando aún sin intención de
lastimar alguno de los jugadores provoca daño físico en su rival y
el arbitro por error, desidia o cobardía no castiga la falta al
reglamento. Si el “delito” queda impune en el campo de juego,
algunos grupos que forman la parcialidad del equipo perjudicado
procura vengar la afrenta agrediendo a los simpatizantes del
ocasional adversario. La historia no termina aquí, con frecuencia
las confrontaciones incluyen agresiones físicas, el robo de objetos
de valor y de banderas y escudos que se exhiben como trofeo en
partidos subsecuentes. El agredido de un domingo guarda el agravio y
procura la revancha a la vuelta del calendario y en próximos
encuentros se tratará de pasar la factura de la agresión recibida.
El círculo perverso “víctima-victimario” está establecido y solo
faltan nuevas escaramuzas para darle espesor y permanencia. Esto
explica, en parte, ciertos episodios de violencia en encuentros de
escasa trascendencia, donde es poco lo que se juega y no hay
rivalidades deportivas importantes, ya no se requiere un clásico
para que las tribunas se confronten, alcanza con el recuerdo de
aquel planchazo que un mal arbitro dejó de castigar. La ofensa
sienta precedente y justifica las agresiones, el resto lo hacen la
pobreza, la exclusión social y la falta de pertenencia a colectivos
mayores con fines más trascendentes que el amor a una divisa
deportiva.
La trayectoria de la “Bruja” Verón es la de un gran jugador. Ganó
respeto como persona de opiniones mesuradas y buen componedor de
conflictos en la selección argentina, lo vimos en el Mundial de
Sudáfrica 2010 tratando de poner orden en la cabeza de un técnico
desquiciado. Las cámaras de TV mostraron el interés de Verón para
darle cordura a un Maradona desorientado y terco. El prestigio que
lo acompaña desde que debutó como profesional en Estudiantes de La
Plata hace casi dos décadas, explica que sea uno de los pre-candidatos
más nombrados para reemplazar al eterno Grondona al frente de la AFA.
Por estas razones, es lamentable que no medite sus declaraciones
ante los medios cuando hace referencia a un tema tan delicado como
la violencia que es un asunto mucho más complejo que un pleito de
“nenes o nenas”. Esperemos que pondere sus presentaciones públicas y
así quizá podamos ver en pocos años, a un presidente de la AFA a la
altura que demanda el fútbol profesional en estos tiempos.
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Viernes 15 de octubre de
2010
Para Muestra, un Botón
José Miguel Candia
Los casos de vinculación entre el submundo del hampa y el fútbol
profesional están archi documentados, diarios, revistas y libros dan
cuenta de un largo historial de manejos sucios y corruptelas entre
dirigentes, técnicos y en ocasiones árbitros y jugadores, todos
ellos débiles ante el poder seductor del dinero. Por lo general se
refieren a delitos de guante blanco: estafas a las instituciones;
pago de comisiones por transferencia de jugadores que se realizan
por debajo de la mesa; sobornos para acordar o torcer resultados;
extraños arreglos con el fin de favorecer apuestas en las quinielas
deportivas o enjuagues nunca aclarados entre las televisoras y las
empresas que patrocinan a determinados equipos.
Pero lo que acaba de ocurrir en el fútbol profesional de Argentina
es la cereza en el pastel sobre un tema en el que siempre debemos
estar dispuestos a esperar algo más y de esa manera mantener viva
nuestra capacidad de asombro. La crónica de los periódicos de las
últimas semanas dan cuenta de la detención de Adrián Gustavo
Quinteros, arrestado por el robo, a mano armada, de dos cobradores
de empresas dedicadas a la producción y venta de embutidos y carne
fresca de res. Hasta aquí podemos pensar en un hecho casi
irrelevante por reiterado y conocido en el ámbito del delito
cotidiano en cualquier lugar del mundo, el detalle es que Quinteros
es el presidente de un club cuyo equipo de fútbol milita en la
Primera División “C” del circuito profesional de ese país. El club,
de fuerte arraigo barrial en la ciudad de Ensenada – a 60 kilómetros
de la capita Buenos Aires – se llama Defensores de Cambaceres y
lleva años tratando de que su equipo escale posiciones con el fin de
alcanzar la máxima categoría en el fútbol profesional argentino. Su
nombre dice poco si se compara con los clubes consagrados como Ríver
Plate, Boca Juniors, San Lorenzo, Independiente y otros, frecuentes
visitantes de los torneos de mayor difusión como la Copa
Libertadores, la Sudamericana o las finales por el torneo
Intercontinental con equipos europeos. Pero lo ocurrido, aún en una
escala menor, constituye un verdadero paradigma del proceso de
descomposición que se vive en el fútbol profesional de muchos
lugares del mundo. El señor Quinteros registra un historial nada
recomendable para ser postulado como directivo de una institución
que registra el noble título de Club Social y Deportivo y que se
sostiene con la cuota que generosamente pagan sus socios. De pasado
obscuro, siempre ligado al ambiente de las actividades que bordean
esa delgada línea que separa los negocios lícitos del delito, el
dirigente Quinteros pudo escalar posiciones a partir del control que
ejerce sobre el sector más belicoso de la porra de Defensores de
Cambaceres. Habilidoso para negociar desde posiciones de fuerza
logró que lo postularan para vicepresidente del Club y poco más
tarde, en abril de este año, brincar a la presidencia.
El dato curioso es que pese a su ascenso vertiginoso como dirigente,
no quisiera (o no pudiera) abandonar sus viejas prácticas
gansteriles y en diciembre de 2009 al frente de un grupo de
asaltantes capitaneados por él, intervino personalmente en los
robos que se mencionaron más arriba. Como las denuncias en su contra
eran abrumadoras la justicia procedió a su detención a fines de
septiembre de este año. Poco después el juez encargado de la causa
decidió dictar su prisión preventiva, la noticia fue recibida como
cubeta de agua fría en los medios futbolísticos locales, el problema
mayor es que Quinteros es asambleísta – por su condición de
presidente de un club afiliado a la AFA – de la máxima instancia
organizadora del fútbol profesional en ese país y por lo tanto
potencial elector de las autoridades de la Asociación del Fútbol
Argentino, además de estar habilitado para votar Memoria y Balance
de dicho organismo, aunque le pese al capo vitalicio de la AFA, el
Sr. Julio Grondona.
¿Servirá este caso como ejemplo emblemático que – como la mujer del
César - en el desempeño de ciertos niveles de responsabilidad además
de ser honesto hay que demostrarlo? Somos pesimistas, pero aún así
hay que darle una oportunidad a la sensatez y al sentido común de
algunos dirigentes que han podido cruzar el pantano sin manchar sus
ropas de lodo.
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2010
Partidos por la
promoción: Lo de siempre
Por Florencia Mó
LOS INCIDENTES MAS GRAVES FUERON EN ROSARIO
Diez heridos y cuatro detenidos fueron la consecuencia de una gran
cantidad de destrozos que se produjeron en Arroyito por el descenso
de Central.
Los hinchas rosarinos desataron su furia contra los directivos y los
jugadores al ver que su equipo descendía a la B Nacional. Cientos de
hinchas iniciaron una escalada de incidentes al cabo de la goleada
de All Boys (3-0), que se prolongaron al menos durante media hora.
La barra brava de club rosarino protagonizó una incesante agresión
contra la policía provincial en la zona lindera a los vestuarios.
Los efectivos apostados en la zona dispararon balas de goma y gases
lacrimógenos contra los violentos.
También hubo otro grupo de hinchas que destrozó el palco oficial de
la platea y lanzó como proyectiles contra la policía butacas y
pedazos de mampostería.
Otro conjunto de violentos avanzó contra la platea contraria, donde
se encuentran las cabinas de transmisión, y agredió a la policía
ubicada en ese lugar con caños arrancados de los paraavalanchas. El
sector de comidas rápidas también fue destruido por la intolerancia
de algunos hinchas.
"De los diez heridos, todos policías, ocho fueron internados”,
confirmó a 26noticias.com.ar el comisario Hernán Brez, uno de los
encargados de un operativo compuesto por mil agentes.
Brez, afectado por un corte en la nariz y el mentón, confirmó además
que los 3.500 hinchas de All Boys se retiraron normalmente.
En el medio de la furia de los hinchas quedaron envueltos técnicos y
periodistas del Canal 7, los cuales estuvieron a punto de ser
agredidos, según relataron cuando terminaba la transmisión del
encuentro.
Con respecto a la situación “canaya” Rosario3 informa que su
presidente Horacio Usandizaga presentó su renuncia y que fue
aceptada por la comisión directiva. El síndico Cuñado anunció además
que por ahora siguen los otros miembros de la comisión directiva y
confirmó el llamado a comicios para el 27 de junio para la
renovación de autoridades.
El jueves
las 19.30 horas se llevó a cabo una marcha con aproximadamente
15.000 hinchas desde el Monumento a la Bandera por Córdoba hasta la
Sede de la misma Avenida hasta Mitre con el objetivo de que se
organicen las elecciones el día que estaban pautadas.
TAMBIÉN HUBO INCIDENTES EN SANTAMARINA- CAI
Según el portal del diario La Voz de Tandil todo surgió por errores
arbitrales. No es que con esto se quiera justificar la violencia,
pero sí resaltar que muchas veces los árbitros del fútbol argentino
no están a la altura de las circunstancias. Esto pasó el domingo en
el encuentro que jugaron Santamarina de Tandil y la Comisión de
Actividades Infantiles por la Promoción de la B Nacional y el
Torneo Argentino A
En este caso el equipo de Tandil ganaba 2-1 y el árbitro, Pablo
Díaz, había dado tres minutos de descuento, pero la CAI convirtió el
empate en el cuarto minuto, después de un tiro libre. En ese momento
la gente de Santamarina estalló: algunos dirigentes ingresaron al campo de juego. Uno de ellos
agredió al árbitro con una trompada que dio en pleno rostro. Díaz se
defendió y también golpeó a su agresor. Luego los hinchas se
cruzaron con la policía adentro y afuera del estadio. Piedras,
detonaciones, corridas, gente detenida, simpatizantes heridos,
policías lastimados dieron la pauta de lo mal armado que estaba el
operativo policial.
El saldo de estos incidentes fueron seis
detenidos más el árbitro Díaz y cuatro policías heridos producto del
enfrentamiento entre hinchas y uniformados.
Después del partido hubo un cruce mediante AM 1650 entre Guillermo
Marconi, titular de SADRA (Sindicato de Arbitros Deportivos de la
República Argentina), y el presidente del club tandilense, Diego
Puissant.
Por un lado, el ex árbitro afirmó sobre Puissant: “Estaba insultando
en todo tipo de tonalidad y gravedad a la terna arbitral, cuando no
había ningún motivo para hacerlo”, haciendo referencia al partido
anterior de Santamarina con Patronato de Entre Ríos.
"Fue un final anunciado, lamentablemente para Tandil y para
Santamarina, que no tienen nada que ver con estos hechos que empañan
la final o la promoción de este campeonato", sostuvo Marconi.
Por el otro lado, el mandamás del equipo de la provincia de Buenos
Aires, respondió a los dichos de Marconi: “No tuve agresión física.
Se ve una patada, pero la tiro al aire para que salgan rápido de la
cancha”. “La verdad que me arrepiento de lo que pasó, también Paulo
Castaño. Pero tienen que entender que le ponemos tanta voluntad y
pasión esto, que cometemos tropiezos como los del domingo”, afirmó
el dirigente.
Además Puissant indicó: “La gente estaba igual que nosotros, estaban
muy calientes por lo que pasó con el árbitro. Pasó con todo el mundo
que estaba en la cancha, que se indignó” y agregó: “No es culpa mía
que el árbitro jugara hasta el empate, eso generó la violencia”.
Con respecto a la responsabilidad de cada uno de los actores que
tuvieron implicancia en los incidentes, Marconi afirmó que serán los
órganos competentes los que determinen la cuestión.
AQUEL 8 DE MAYO EN QUE DESCENDIÓ PLATENSE TAMBIÉN
HUBO INCIDENTES
Ese día, hinchas del “Calamar” se enfrentaron con la policía durante
y después del partido ante Quilmes, en el cual el equipo de Vicente
López descendió a la Primera B Metropolitana. Los incidentes habían
comenzado a los 10 minutos del segundo tiempo cuando un sector de
la barra, que ocupaba la cabecera local, atacó a un cordón de
efectivos que le impedían pasar a la tribuna lateral para agredir a
otros hinchas locales. Los policías reprimieron a los hinchas con
balazos de goma, mientras el juego seguía desarrollándose. Al
término del encuentro, los efectivos tuvieron que intervenir
nuevamente para evitar la invasión del campo de juego. Luego otro
grupo de barras quiso pasar a la zona de vestuarios pero la policía
los contuvo en medio de una lluvia de proyectiles. Los agentes
hicieron retroceder a los simpatizantes hacia la calle Zufriategui,
paralela a la avenida General Paz, con el lanzamiento de gases
lacrimógenos. El que sacó la peor parte de este incidente fue, el
dirigente Marcelo Hermida -integrante de la Subcomisión de Fútbol-,
quien sufrió una herida cortante en su pie derecho, después de una
discusión con simpatizantes en la platea local.
Fuente: canchallena.com
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Viernes 30 de abril de 2010
Domingo de furia en Quilmes
La pelea Vila-Meiszner desnuda cuan poco importa la
violencia
El pasado domingo, el estacionamiento del club cervecero fue
escenario de una descomunal gresca que terminó en insultos cruzados
y la rotura de una camioneta en la que se desplazaba el titular de
Independiente de Rivadavia, Danial Vila y José Luis Meiszner, el
capo quilmeño.
Hubo un hecho de violencia, que nadie se dedicó a tratar como tal.
El discurso pasó por ver quien justificaba más y mejor a “su
candidato.”
Hablamos de dos pesos pesados. Vila, es un propietario de medios
poderoso y aspira a desbancar a Meiszner de la AFA, apuntando por
elevación al propio Grondona. Meiszner, un hombre con fuertes
vínculos mediáticos en el ala opuesta. La pelea del “Fútbol Para
todos” atravesó las crónicas.
Pero nadie habló de la violencia como tal.
Poco importa si Vila provocó, si Meizsner reaccionó o si fue al
revés. Importa que dos dirigentes de primer nivel dentro del fútbol,
terminaron en una riña vergonzosa que deja como saldo el patético
mensaje que impone que de ellos para abajo, cualquiera ejerce la
violencia con cualquiera.
Esos son los dirigentes del fútbol. Uno de ellos, además, el
segundo en la Asociación del Fútbol Argentino.
Meizsner tiene antecedentes violentos. Hace apenas poco más de un
año, propinó feroz trompada a un periodista en plena cabina, dentro
del estadio. Hoy, el periodista Adrián Di Blasi trabaja para él. La
falta de rencor no es falta de culpa.
La pelea del domingo, que empezó apenas iniciado el encuentro, al
que Vila se negó a presenciar dentro de la cabina que le asignaron,
eligiendo hacerlo “demasiado cerca” de la hinchada cervecera, estaba
llamada a producirse.
No por justa ni justiciera, sino porque inevitablemente, los
círculos de violencia que alimentan éstas “personalidades” no
toleran ni siquiera la cercanía física.
Es de todas maneras el punto, insistir en que lo que menos importó
en las crónicas fue justamente eso: la violencia.
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Siempre las mismas visitas y aprietes incompresibles
de los barras a los planteles
Por Guido Marsetti
En las últimas semanas se han
producidos diferentes incidentes entre los jugadores y los
barras-bravas que, como es habitual en el país, actúan con total
impunidad.
El plantel de Chacarita Juniors tuvo la
ingrata visita de los mismos en el vestuario del “Diego
Armando Maradona” luego de perder por dos a uno contra Lanús en la
cancha de la Asociación Atlética Argentinos Juniors. Como
consecuencia, los dirigentes debieron convencer al Técnico, Mauro
Navas, que no se vaya del club asegurándole seguridad para seguir
trabajando. Algo que a priori, suena como una locura.
Realmente no se entiende como
un grupo de delincuentes irrumpen en un vestuario sembrando amenazas
a todo el equipo sin dejarlos trabajar con tranquilidad. Muchas son
las preguntas que uno se hace cuando esto sucede: ¿dónde estaba la
policía cuando los barras-bravas ingresaron? ¿Con qué argumento
estos hombres pueden amenazar a todo un plantel? ¿Los dirigentes son
cómplices de los barras? ¿Cómo no están presos estos violentos?
Las respuestas a estas
preguntas también resultaron una incógnita cuando
el plantel del
Deportivo Italiano que milita en la B Nacional
y que ya perdió la categoría –la próxima temporada jugará en la B
Metropolitana- fue apretado por los barras del club en la
concentración del equipo, que está ubicada debajo de una de las
tribunas del estadio. Como si fuese una dictadura, los
violentos obligaron a los jugadores a que se reúnan en el vestuario,
una vez allí, comenzaron a insultarlos y a reprocharles el descenso.
Pero no fue todo, ya con un clima más tenso, los barras-bravas
sacaron armas de fuego y le exigieron a los jugadores que le dieran
sus ropas de entrenamiento, un verdadero asalto a la vista de todos.
Además, uno de los barras-delincuente se le acerco al diez de
Italiano, Gustavo Britos, y luego de apoyarle el revólver en la
cabeza, gatillo. Afortunadamente, la bala nunca salió. Luego los
barras-bravas se marcharon como si nada hubiera ocurrido y los
jugadores conmovidos por la horrible situación que les toco vivir
quisieron abandonar la concentración, pero luego decidieron quedarse
para enfrentar a Olimpo de Bahía Blanca.
Todas esas preguntas se
volvieron a repetir con este nuevo hecho de violencia, pero también
hay que decir que los dirigentes de todos los clubes conocen quienes
son los barras-bravas de sus clubes y que no pueden dejar que estas
cosas pasen como si nada. Luego de cada incidente, pareciera ser que
los dirigentes, el Estado y la Policía siempre son cómplices de
estos delincuentes que con total impunidad irrumpen en la vida
social de un club y, siendo además un peligro latente para toda la
sociedad.
Esperemos que estos hechos
delictivos no sean uno más para el archivo, que se busquen a sus
responsables y que reciban las penas que se merecen.
Cada uno desde su lugar – ya sea
como socio, hincha o amante del fútbol- debe tomar coraje y
denunciar estos actos incomprensibles que perjudican tanto al fútbol
como a la sociedad en su completo.
Los directores técnicos también deben dar el ejemplo
Es una lástima que
Ricardo Caruso Lombardi, DT de Tigre, y Omar
Asad, DT de Godoy Cruz, protagonicen un ping y pong de insultos con
graves acusaciones entre sus dichos desde sus respectivos bancos de
suplentes en pleno partido. Más allá del por qué se
originó la gresca verbal, los DT no pueden dar ese mensaje a sus
hinchas y seguidores del fútbol, porque ellos son profesionales que
deben conservar la calma para no generar un clima tenso dentro del
estadio. Es entendible que las pulsaciones y el nerviosismo durante
un partido sean muy altos, pero ellos, al igual que los jugadores,
son profesionales que deben mantenerse en sus cabales. Por todo esto
y para el bien del fútbol, esperamos que se tome conciencia al
respecto y que desaparezcan este tipo de situaciones.
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