Viernes 11 de noviembre de 2011

Decepcionante charla en el Colegio de Abogados de Buenos Aires

SAF asistió como oyente a una reunión en la que se trato la normativa y fiscalización de las asociaciones civiles. La tristeza e indignación nos invadió al escuchar a funcionarios con más de treinta años de carrera en la Inspección General de Justicia afirmar que hay poco por hacer con referencia al manejo oscuro en los clubes del futbol.

En charla ocurrida el Miércoles 2 de Noviembre, participaron Dr. Luis María Calcagno, Jefe del Departamento de Asociaciones Civiles y Fundaciones de la Inspección General de Justicia y Néstor Vicente, ex presidente del Club Atlético Huracán.

 
Vicente reemplazó a Alejandro Korz, quien había sido anunciado como disertante, pero alegando motivos personales desistió a la invitación en los días previos.
 
Calcagno se dedicó a detallar la historia de los clubes de barrio y su evolución. Con referencia a la normativa dio un ejemplo interesante al contar que en la década de 1940 el organismo que cumplía el rol actual de la IGJ, ofreció sus servicios al Club Atlético River Plate para que adecue su estatuto a la época, ya que estaba desactualizado.
 
Con el mencionado caso como ejemplo, señalo que ese era el camino que la IGJ debía adoptar, estas fueron sus palabras: “Si para algo estamos, no es solo para aspirar a controlar desde la represión o algo por el estilo. Decir, no, como no me trajiste el balance del año pasado entonces el apercibimiento, sanción, multa, etc, no. Sino que me parece que en este sector, puntualmente no me meto con el resto de la Inspección General de Justicia, porque no tiene nada que ver con esto y aparte porque no me interesa, desde este sector debe haber una promoción, una ayuda, fundamentalmente una promoción del sector.”
 
Néstor Vicente, relató la historia del deporte en nuestro país y su relación con los clubes. Además analizó el acceso al deporte como un derecho, detallando su presencia en distintas constituciones de las provincias argentinas y países del mundo.
 
En la IGJ se creó un sector especializados en los clubes de fútbol al que Calcagno señaló como “inocuo”, además afirmó que: “La inspección fiscaliza el funcionamiento institucional de los clubes, que existan actos irregulares en el funcionamiento de la comisión directiva, en la asamblea de representantes, en una asamblea de socios, si es competencia de la Inspección General de Justicia”
 
Con relación a intervenir en caso de irregularidades, Calcagno se escudó diciendo que la IGJ puede actuar a instancia de parte y que solo llevando pruebas de algún supuesto delito el organismo puede armar una denuncia y señaló que una fiscalización de oficio, como varios hinchas reclaman en la actualidad, sería imposible por los recursos con los que cuentan y agregó que :”el achicamiento del estado en los noventa no se ha revertido, nosotros teníamos tres departamentos contables y quedo uno solo y los otros dos están por venir todavía.”
 
En le década del 80, Calcagno afirmó que se revisaban todos los balances contables y que ahora solo se archivan y revisan solo si alguien dice algo. Es increíble como un funcionario como Calcagno se mantiene en funciones (ingresó a la administración pública en el final de la década del 70), viendo como se le recorta su estructura conforme a quien sabe que intereses y no para brindarle a la sociedad lo que esta necesita de su organismo.
 
Si no tiene recursos, si Menem y su intento de destrucción del Estado le recortaron posibilidades, ¿por qué permanece como inspector de la IGJ? ¿Qué objetivos persigue Calcagno si no puede resolver lo que su función requiere?
 
No estuvo ausente en la charla la celebre “decisión política” que siempre se esgrime en estos casos para justificar la falta de soluciones que, por ejemplo, la IGJ en este caso refleja.
 
Aquí los testimonios para sacar sus conclusiones y reflexionar sobre el accionar de quienes deben fiscalizar el cumplimiento de los estatutos de los clubes.

 

 

 

 

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Viernes 22 de octubre de 2010

Verón: “Parecemos nenas”

José Miguel Candia

Estamos acostumbrados a escuchar disparates y exabruptos de boca de los hinchas más exaltados, de algunos dirigentes que con mala conciencia encubren o solapan a sectores de la tribuna que resultan funcionales a ciertas jugadas políticas en los clubes o en las máximas instancias de conducción del fútbol profesional. Pero es menos frecuente saber de  justificaciones elementales por actos de violencia ocurridos en las tribunas o en el propio campo de juego por parte de los jugadores de la primera división. Tal vez por eso y por tratarse de un profesional reconocido, las declaraciones de Juan Sebastián Verón, la popular “Bruja”, volante de Estudiantes de La Plata y de la selección argentina, fueron algo así como la llegada del hombre a la luna para los medios deportivos. Que Maradona se confronte verbalmente con la prensa, con ciertos dirigentes o desacredite a sus propios compañeros es un dato que por reiterado ya forma parte del universo futbolero. Lo de Verón en cambio, cayó mal aún en la propia dirigencia de Estudiantes y en la parcialidad que sigue a su equipo.

Durante una entrevista que le efectuaron en la emisora Radio del Plata, este acreditado jugador de la selección albiceleste expresó, al referirse a la agresión sufrida por el juvenil Erik Lamela militante de Ríver Plate durante el desarrollo del partido frente a Godoy Cruz:”No da eso de que salga con los pantalones arremangados y se ponga delante de los fotógrafos para que le saquen fotos a los golpes. Si todos vimos la patada que le pegaron, eso no hacía falta. Yo he visto patadas mucho más fuertes en una cancha”. Probablemente Verón no entienda que lo que está en discusión no es la gravedad de la herida ni la fuerza del golpe que sufrió el jugador de Ríver, ni la conveniencia de mostrar las huellas del planchazo ante la prensa, el debate es otro y pasa por cortar los vasos comunicantes que conforman ese círculo perverso que amarra y alimenta la violencia en la cancha con la violencia en las tribunas.

Se sabe, sobran las pruebas recabadas por los reporteros y las autoridades, que los sectores más violentos del público que asiste a los estadios registra y cultiva la rivalidad con otras hinchadas a partir de episodios de este tipo, cuando aún sin intención de lastimar alguno de los jugadores provoca daño físico en su rival y el arbitro por error, desidia o cobardía no castiga la falta al reglamento. Si el “delito” queda impune en el campo de juego, algunos grupos que forman la parcialidad del equipo perjudicado procura vengar la afrenta agrediendo a los simpatizantes del ocasional adversario. La historia no termina aquí, con frecuencia las confrontaciones incluyen agresiones físicas, el robo de objetos de valor y de banderas y escudos que se exhiben como trofeo en partidos subsecuentes. El agredido de un domingo guarda el agravio y procura la revancha a la vuelta del calendario y en próximos encuentros se tratará de pasar la factura de la agresión recibida. El círculo perverso “víctima-victimario” está establecido y solo faltan nuevas escaramuzas para darle espesor y permanencia. Esto explica, en parte, ciertos episodios de violencia en encuentros de escasa trascendencia, donde es poco lo que se juega y no hay rivalidades deportivas importantes, ya no se requiere un clásico para que las tribunas se confronten, alcanza con el recuerdo de aquel planchazo que un mal arbitro dejó de castigar. La ofensa sienta precedente y justifica las agresiones, el resto lo hacen la pobreza, la exclusión social y la falta de pertenencia a colectivos mayores con fines más trascendentes que el amor a una divisa deportiva.

La trayectoria de la “Bruja” Verón es la de un gran jugador. Ganó respeto como persona de opiniones mesuradas y buen componedor de conflictos en la selección argentina, lo vimos en el Mundial de Sudáfrica 2010 tratando de poner orden en la cabeza de un técnico desquiciado. Las cámaras de TV mostraron el interés de Verón para darle cordura a un Maradona desorientado y terco. El prestigio  que lo acompaña desde que debutó como profesional en Estudiantes de La Plata hace casi dos décadas, explica que sea uno de los pre-candidatos más nombrados para reemplazar al eterno Grondona al frente de la AFA. Por estas razones, es lamentable que no medite sus declaraciones ante los medios cuando hace referencia a un tema tan delicado como la violencia que es un asunto mucho más complejo que un pleito de “nenes o nenas”. Esperemos que pondere sus presentaciones públicas y así quizá podamos ver en pocos años, a un presidente de la AFA a la altura que demanda el fútbol profesional en estos tiempos.

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Viernes 15 de octubre de 2010

   Para Muestra, un Botón

                                                                              José Miguel Candia

Los casos de vinculación entre el submundo del hampa y el fútbol profesional están archi documentados, diarios, revistas y libros dan cuenta de un largo historial de manejos sucios y corruptelas entre dirigentes, técnicos y en ocasiones árbitros y jugadores, todos ellos débiles ante el poder seductor del dinero. Por lo general se refieren a delitos de guante blanco: estafas a las instituciones; pago de comisiones por transferencia de jugadores que se realizan por debajo de la mesa;   sobornos para acordar o torcer resultados; extraños arreglos con el fin de favorecer apuestas en las quinielas deportivas o enjuagues nunca aclarados entre las televisoras y las empresas que patrocinan a determinados equipos.

Pero lo que acaba de ocurrir en el fútbol profesional de Argentina es la cereza en el pastel sobre un tema en el que siempre debemos estar dispuestos a esperar algo más y de esa manera mantener viva nuestra capacidad de asombro. La crónica de los periódicos de las últimas semanas dan cuenta de la detención de Adrián Gustavo Quinteros, arrestado por el robo, a mano armada, de dos cobradores de empresas dedicadas a la producción y venta de embutidos y carne fresca de res. Hasta aquí podemos pensar en un hecho casi irrelevante por reiterado y conocido en el ámbito del delito cotidiano en cualquier lugar del mundo, el detalle es que Quinteros es el presidente de un club cuyo equipo de fútbol milita en la Primera División “C” del circuito profesional de ese país. El club, de fuerte arraigo barrial en la ciudad de Ensenada – a 60 kilómetros de la capita Buenos Aires – se llama Defensores de Cambaceres y lleva años tratando de que su equipo escale posiciones con el fin de alcanzar la máxima categoría en el fútbol profesional argentino. Su nombre dice poco si se compara con los clubes consagrados como Ríver Plate, Boca Juniors, San Lorenzo, Independiente y otros, frecuentes visitantes de los torneos de mayor difusión como la Copa Libertadores, la Sudamericana o las finales por el torneo Intercontinental con equipos europeos. Pero lo ocurrido, aún en una escala menor, constituye un verdadero paradigma del proceso de descomposición que se vive en el fútbol profesional de muchos lugares del mundo. El señor Quinteros registra un historial nada recomendable para ser postulado como directivo de una institución que registra el noble  título de Club Social y Deportivo y que se sostiene con la cuota que generosamente pagan sus socios. De pasado obscuro, siempre ligado al ambiente de las actividades que bordean esa delgada línea que separa los negocios lícitos del delito, el dirigente Quinteros pudo escalar posiciones a partir del control que ejerce sobre el sector más belicoso de la porra de Defensores de Cambaceres. Habilidoso para negociar desde posiciones de fuerza logró que lo postularan para vicepresidente del Club y poco más tarde, en abril de este año, brincar a la presidencia.

El dato curioso es que pese a su ascenso vertiginoso como dirigente, no quisiera (o no pudiera) abandonar sus viejas prácticas gansteriles y en diciembre de 2009 al frente de un grupo de asaltantes capitaneados por él,  intervino personalmente en los robos que se mencionaron más arriba. Como las denuncias en su contra eran abrumadoras la justicia procedió a su detención a fines de septiembre de este año. Poco después el juez encargado de la causa decidió dictar su prisión preventiva, la noticia fue recibida como cubeta de agua fría en los medios futbolísticos locales, el problema mayor es que Quinteros es asambleísta – por su condición de presidente de un club afiliado a la AFA – de la máxima instancia organizadora del fútbol profesional en ese país y por lo tanto potencial elector de las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino, además de estar habilitado para votar Memoria y Balance de dicho organismo, aunque le pese al capo vitalicio de la AFA, el Sr. Julio Grondona.

¿Servirá este caso como ejemplo emblemático que – como la mujer del César - en el desempeño de ciertos niveles de responsabilidad además de ser honesto hay que demostrarlo? Somos pesimistas, pero aún así hay que darle una oportunidad a la sensatez y al sentido común de algunos dirigentes que han podido cruzar el pantano sin manchar sus ropas de lodo.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Viernes 28 de mayo de 2010 

Partidos por la promoción: Lo de siempre

Por Florencia Mó

LOS INCIDENTES MAS GRAVES FUERON EN ROSARIO                 

Diez heridos y cuatro detenidos fueron la consecuencia de una gran cantidad de destrozos que se produjeron en Arroyito por el descenso de Central.

Los hinchas rosarinos desataron su furia contra los directivos y los jugadores al ver que su equipo descendía a la B Nacional. Cientos de hinchas iniciaron una escalada de incidentes al cabo de la goleada de All Boys (3-0), que se prolongaron al menos durante media hora.

 La barra brava de club rosarino protagonizó una incesante agresión contra la policía provincial en la zona lindera a los vestuarios. Los efectivos apostados en la zona dispararon balas de goma y gases lacrimógenos contra los violentos.
También hubo otro grupo de hinchas que destrozó el palco oficial de la platea y lanzó como proyectiles contra la policía butacas y pedazos de mampostería.
Otro conjunto de violentos avanzó contra la platea contraria, donde se encuentran las cabinas de transmisión, y agredió a la policía ubicada en ese lugar con caños arrancados de los paraavalanchas.  El sector de comidas rápidas también fue destruido por la intolerancia de algunos hinchas.

"De los diez heridos, todos policías, ocho fueron internados”, confirmó a 26noticias.com.ar  el comisario Hernán Brez, uno de los encargados de un operativo compuesto por mil agentes.
Brez, afectado por un corte en la nariz y el mentón, confirmó además que los 3.500 hinchas de All Boys se retiraron normalmente.

En el medio de la furia de los hinchas quedaron envueltos técnicos y periodistas del Canal 7, los cuales estuvieron a punto de ser agredidos, según relataron cuando terminaba la transmisión del encuentro.

Con respecto a la situación “canaya” Rosario3 informa que su presidente Horacio Usandizaga presentó su renuncia y que fue aceptada por la comisión directiva. El síndico Cuñado anunció además que por ahora siguen los otros miembros de la comisión directiva y confirmó el llamado a comicios para el 27 de junio para la renovación de autoridades.

El jueves  las 19.30 horas se llevó a cabo una marcha con aproximadamente 15.000 hinchas desde el Monumento a la Bandera por Córdoba hasta la Sede de la misma Avenida hasta Mitre con el objetivo de que se organicen las elecciones el día que estaban pautadas.

TAMBIÉN HUBO INCIDENTES EN SANTAMARINA- CAI

Según el portal del diario La Voz de Tandil todo surgió por errores arbitrales. No es que con esto se quiera justificar la violencia, pero sí resaltar que muchas veces los árbitros del fútbol argentino no están a la altura de las circunstancias. Esto pasó el domingo en el encuentro que jugaron Santamarina de Tandil y la Comisión de Actividades Infantiles  por la Promoción de la B Nacional y el Torneo Argentino A

En este caso el equipo de  Tandil ganaba 2-1 y el árbitro, Pablo Díaz, había dado tres minutos de descuento, pero la CAI convirtió el empate en el cuarto minuto, después de un tiro libre. En ese momento la gente de Santamarina estalló: algunos dirigentes ingresaron al campo de juego. Uno de ellos agredió al árbitro con una trompada que dio en pleno rostro. Díaz se defendió y también golpeó  a su agresor. Luego  los hinchas se cruzaron con la policía adentro y afuera del estadio. Piedras, detonaciones, corridas, gente detenida, simpatizantes heridos, policías lastimados dieron la pauta de lo mal armado que estaba el operativo policial.

El saldo de estos incidentes fueron seis detenidos más el árbitro Díaz y cuatro policías heridos producto del enfrentamiento entre hinchas y uniformados.

Después del partido hubo un cruce mediante AM 1650 entre Guillermo Marconi, titular de SADRA (Sindicato de Arbitros Deportivos de la República Argentina), y el presidente del club tandilense, Diego Puissant.

Por un lado, el ex árbitro afirmó sobre Puissant: “Estaba insultando en todo tipo de tonalidad y gravedad a la terna arbitral, cuando no había ningún motivo para hacerlo”, haciendo referencia al partido anterior de Santamarina con Patronato de Entre Ríos.
"Fue un final anunciado, lamentablemente para Tandil y para Santamarina, que no tienen nada que ver con estos hechos que empañan la final o la promoción de este campeonato", sostuvo Marconi.

Por el otro lado, el mandamás del equipo de la provincia de Buenos Aires, respondió a los dichos de Marconi: “No tuve agresión física. Se ve una patada, pero la tiro al aire para que salgan rápido de la cancha”. “La verdad que me arrepiento de lo que pasó, también Paulo Castaño. Pero tienen que entender que le ponemos tanta voluntad y pasión esto, que cometemos tropiezos como los del domingo”, afirmó el dirigente.

Además Puissant indicó: “La gente estaba igual que nosotros, estaban muy calientes por lo que pasó con el árbitro. Pasó con todo el mundo que estaba en la cancha, que se indignó” y agregó: “No es culpa mía que el árbitro jugara hasta el empate, eso generó la violencia”.
Con respecto a la responsabilidad de cada uno de los actores que tuvieron implicancia en los incidentes, Marconi afirmó que serán los órganos competentes los que determinen la cuestión.

AQUEL 8 DE MAYO EN QUE DESCENDIÓ PLATENSE TAMBIÉN HUBO INCIDENTES

Ese día, hinchas del “Calamar” se enfrentaron con la policía durante y después del partido ante Quilmes, en el cual el equipo de Vicente López descendió a la Primera B Metropolitana. Los incidentes habían comenzado a  los 10 minutos del segundo tiempo cuando un sector de la barra, que ocupaba la cabecera local, atacó a un cordón de efectivos que le impedían pasar a la tribuna lateral para agredir a otros hinchas locales. Los policías reprimieron a los hinchas con balazos de goma, mientras el juego seguía desarrollándose. Al término del encuentro, los efectivos tuvieron que intervenir nuevamente para evitar la invasión del campo de juego. Luego otro grupo de barras quiso pasar a la zona de vestuarios pero la policía los contuvo en medio de una lluvia de proyectiles. Los agentes hicieron retroceder a los simpatizantes hacia la calle Zufriategui, paralela a la avenida General Paz, con el lanzamiento de gases lacrimógenos. El que sacó la peor parte de este incidente fue, el dirigente Marcelo Hermida -integrante de la Subcomisión de Fútbol-, quien sufrió una herida cortante en su pie derecho, después de una discusión con simpatizantes en la platea local.  

Fuente: canchallena.com

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Viernes 30 de abril de 2010                       Domingo de furia en Quilmes

La pelea Vila-Meiszner desnuda cuan poco importa la violencia

El pasado domingo, el estacionamiento del club cervecero fue escenario de una descomunal gresca que terminó en insultos cruzados y la rotura de una camioneta en la que se desplazaba el titular de Independiente de Rivadavia, Danial Vila y José Luis Meiszner, el capo quilmeño.

Hubo un hecho de violencia, que nadie se dedicó a tratar como tal. El discurso pasó por ver quien justificaba más y mejor a “su candidato.”

Hablamos de dos pesos pesados. Vila, es un propietario de medios poderoso y aspira a desbancar a Meiszner de la AFA, apuntando por elevación al propio Grondona. Meiszner, un hombre con fuertes vínculos mediáticos en el ala opuesta. La pelea del “Fútbol Para todos” atravesó las crónicas.

Pero nadie habló de la violencia como tal.

Poco importa si Vila provocó, si Meizsner reaccionó o si fue al revés. Importa que dos dirigentes de primer nivel dentro del fútbol, terminaron en una riña vergonzosa que deja como saldo el patético mensaje que impone que de ellos para abajo, cualquiera ejerce la violencia con cualquiera.

Esos son los dirigentes del fútbol. Uno de ellos, además, el segundo en la Asociación del Fútbol Argentino.

Meizsner tiene antecedentes violentos. Hace apenas poco más de un año, propinó feroz trompada a un periodista en plena cabina, dentro del estadio. Hoy, el periodista Adrián Di Blasi trabaja para él. La falta de rencor no es falta de culpa.

La pelea del domingo, que empezó apenas iniciado el encuentro, al que Vila se negó a presenciar dentro de la cabina que le asignaron, eligiendo hacerlo “demasiado cerca” de la hinchada cervecera, estaba llamada a producirse.

No por justa ni justiciera, sino porque inevitablemente, los círculos de violencia que alimentan éstas “personalidades” no toleran ni siquiera la cercanía física.

Es de todas maneras el punto, insistir en que lo que menos importó en las crónicas fue justamente eso: la violencia.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Viernes 16 de abril de 2010

Siempre las mismas visitas y aprietes incompresibles de los barras a los planteles

Por Guido Marsetti

En las últimas semanas se han producidos diferentes incidentes entre los jugadores y los barras-bravas que, como es habitual en el país, actúan con total impunidad. El plantel de Chacarita Juniors tuvo la ingrata visita de los mismos en el vestuario del “Diego Armando Maradona” luego de perder por dos a uno contra Lanús en la cancha de la Asociación Atlética Argentinos Juniors. Como consecuencia, los dirigentes debieron convencer al Técnico, Mauro Navas, que no se vaya del club asegurándole seguridad para seguir trabajando. Algo que a priori, suena como una locura.

   Realmente no se entiende como un grupo de delincuentes irrumpen en un vestuario sembrando amenazas a todo el equipo sin dejarlos trabajar con tranquilidad. Muchas son las preguntas que uno se hace cuando esto sucede: ¿dónde estaba la policía cuando los barras-bravas ingresaron? ¿Con qué argumento estos hombres pueden amenazar a todo un plantel? ¿Los dirigentes son cómplices de los barras? ¿Cómo no están presos estos violentos?

   Las respuestas a estas preguntas también resultaron una incógnita cuando el plantel del Deportivo Italiano que milita en la B Nacional y que ya perdió la categoría –la próxima temporada jugará en la B Metropolitana- fue apretado por los barras del club en la concentración del equipo, que está ubicada debajo de una de las tribunas del estadio.  Como si fuese una dictadura, los violentos obligaron a los jugadores a que se reúnan en el vestuario, una vez allí, comenzaron a insultarlos y a reprocharles el descenso. Pero no fue todo, ya con un clima más tenso, los barras-bravas sacaron armas de fuego y le exigieron a los jugadores que le dieran sus ropas de entrenamiento, un verdadero asalto a la vista de todos. Además, uno de los barras-delincuente se le acerco al diez de Italiano, Gustavo Britos, y luego de apoyarle el revólver en la cabeza, gatillo. Afortunadamente, la bala nunca salió. Luego los barras-bravas se marcharon como si nada hubiera ocurrido y los jugadores conmovidos por la horrible situación que les toco vivir quisieron abandonar la concentración, pero luego decidieron quedarse para enfrentar a Olimpo de Bahía Blanca.

   Todas esas preguntas se volvieron a repetir con este nuevo hecho de violencia, pero también hay que decir que los dirigentes de todos los clubes conocen quienes son los barras-bravas de sus clubes y que no pueden dejar que estas cosas pasen como si nada. Luego de cada incidente, pareciera ser que los dirigentes, el Estado y la Policía siempre son cómplices de estos delincuentes que con total impunidad irrumpen en la vida social de un club y, siendo además un peligro latente para toda la sociedad.

   Esperemos que estos hechos delictivos no sean uno más para el archivo, que se busquen a sus responsables y que reciban las penas que se merecen.

Cada uno desde su lugar – ya sea como socio, hincha o amante del fútbol- debe tomar coraje y denunciar estos actos incomprensibles que perjudican tanto al fútbol como a la sociedad en su completo.

Los directores técnicos también deben dar el ejemplo

Es una lástima que Ricardo Caruso Lombardi, DT de Tigre, y Omar Asad, DT de Godoy Cruz, protagonicen un ping y pong de insultos con graves acusaciones entre sus dichos desde sus respectivos bancos de suplentes en pleno partido. Más allá del por qué se originó la gresca verbal, los DT no pueden dar ese mensaje a sus hinchas y seguidores del fútbol, porque ellos son profesionales que deben conservar la calma para no generar un clima tenso dentro del estadio. Es entendible que las pulsaciones y el nerviosismo durante un partido sean muy altos, pero ellos, al igual que los jugadores, son profesionales que deben mantenerse en sus cabales. Por todo esto y para el bien del fútbol, esperamos que se tome conciencia al respecto y que desaparezcan este tipo de situaciones.