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A los
autoconvocados
Por:
José O. Dalonso
Queridos, Autoconvocados, ustedes son nuestra
séptima estrella
Aprendieron la libertad del verde ancho de aquella
Bella Vista que no tenía guardianes. Del camping con
juegos infantiles; de un club abierto día noche, de
lunes a domingo. O, tal vez, del relato apasionado
de un padre o una madre, que –ya se sabe– son los
primeros maestros.
Aprendieron la paciencia de cientos de madrugas en
las que el sol se despabila y el colectivo no llega.
No llega hasta que llega y un “vamos la Lepra” se
escapa de alivio, porque el viaje está garantizado.
Aprendieron la paciencia de largas marchas a canchas
extrañas, de la pintada de trapos, de los heroicos
tatuajes que le han hecho a la piel de esta ciudad.
Aprendieron la lealtad de tanta gente decente que no
bajó los brazos ni las banderas en estos últimos
años desgraciados. Aprendieron la dignidad de
nuestros padres fundadores (cuyo legado no se borra
escondiendo sus bustos ni tapando las placas que los
honran), de Griffa, de Martino, de Bielsa.
Parecen de quince, de veinte, de veinticinco, pero
tienen ciento cinco años. No crean lo que dicen sus
documentos.
Tienen la edad de Isaac y de Heitz, de Griffa y de
Bielsa; tienen la edad del viejo que se siente en la
visera y del bebé que balbucea Nubel en brazos de su
madre
Aprendieron la tenacidad del profesor Pino y su obra
inmensa, que puso de pie y arrancó los primeros
pasos a tantos “lisiados”, cuando casi nadie pensaba
en ellos. Y Newell’s sí pensaba, si “incluía”, si
reconocía sus derechos y sus sueños.
Aprendieron el coraje de tanto estar donde pocos se
atreven, porque “Newell’s está antes que todo”,
porque nadie puede separarlos de ese amor
desmesurado. Aprendieron el coraje de cada golpe
artero, de cada llamado al celular, de cada pintada
difamatoria.
Parecen de quince, de veinte, de veinticinco, pero
tienen ciento cinco años. No crean lo que dicen sus
documentos.
Tienen la edad de Isaac y de Heitz, de Griffa y de
Bielsa; tienen la edad del viejo que se sienta en la
visera y del bebé que balbucea Ñubel en brazos de su
madre
Queridos Autoconvocados, en este aprendizaje que han
hecho, a mí me enseñaron a aprender.
Texto publicado en soyleproso.com
http://www.soyleproso.com/notatipo.php?id_nota=676&tit=A+los+autoconvocados+leprosos#
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