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Viernes
9 de octubre
de 2009
Discriminación: Un paso adelante para dejarla Fuera
de Juego
(Por Santiago Nogueira)
En menos de 1 mes, la discriminación y el odio
racial se hicieron presentes en las gradas de 2 estadios del fútbol
argentino. Primero fue en un Vélez-Boca del 16 de Septiembre, luego
el 8 de Octubre en Avellaneda para el partido de Racing recibiendo
también a Boca. Ambas hinchadas locales se hicieron escuchar
mediante ofensivos cánticos contra las comunidades bolivianas y
paraguayas, al punto de llevar al árbitro a detener transitoriamente
el curso de las acciones propias del match.
Ahora bien, en
un artículo anterior se demostraba
la larga historia de antecedentes en el fútbol argentino que daban
cuenta de la peligrosa expansión de este tipo de violencia durante
los últimos 10 años. Sin embargo, no se registraban antecedentes
para este tipo de decisiones arbitrales ante manifestaciones de
racismo o xenofobia. Las interrupciones del juego ante expresiones
de discriminación por parte de las hinchadas, significan un cambio
en las posturas asumidas frente a esta forma de agresión por parte
de las autoridades encargadas de hacer cumplir los reglamentos. La
interrupción implica dos tipos de reconocimientos: uno de hecho y no
solo de derecho de la discriminación, porque si bien el reglamento
avala la decisión del árbitro para detener el curso de las acciones,
hasta aquí jamás se había ejercido. El otro reconocimiento, mucho
más importante es el del racismo como practica violenta dentro del
fútbol. De esta forma, la violencia del fútbol deja de ser algo que
refiere exclusivamente al enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre dos
hinchadas rivales, o incluso entre facciones de una misma hinchada,
o inclusive a la agresión con objetos contundentes a jugadores o
árbitros durante el transcurso del partido. Que la pelota se detenga
hasta que se produzca el cese de expresiones racistas y de xenofobia
deja en claro, para todos los espectadores, que las canciones
entonadas son otra forma de violencia que surge, cada vez con más
fuerza, en el fútbol argentino.
Sin embargo, debemos preguntarnos por qué ahora
sí se detienen los partidos y antes no, pudiendo dar cuenta de
hechos similares o aún más graves que ameritaban por lo menos una
resolución semejante. Tal vez el quid de la cuestión resida en que
la situación ha cobrado una relevancia ineludible para las
autoridades y ya no puede seguir siendo ignorada. Es importante esta
forma de reconocimiento, identifica el problema y lo pone a la vista
de todos los actores que forman parte del mundo del fútbol: desde
los jugadores, pasando por dirigentes, árbitros y hasta los
espectadores.
Las reacciones arbitrales en Vélez y Racing
significan la apertura de un nuevo escenario frente a la postura del
fútbol argentino frente a la discriminación, racismo y xenofobia que
empieza a expandirse en los estadios y otros espacios de este
deporte. Este escenario exige asumir nuevos roles y riesgos. Los
roles demandarán de actores comprometidos para enfrentar, sancionar
y erradicar estas expresiones; los riesgos asumidos están en evitar
que estas acciones no sean un oasis en el desierto. Si bien se
exhibe al odio racial, como nueva forma de violencia emergente en
las canchas, frente a los ojos de todos, habrá que esperar para
saber si se la sanciona efectivamente dejándola “fuera de juego”.
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