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Existen otros métodos
Por Raúl Ramírez - Colombia
El
domingo 22 de junio del 2008 es un día negro para el futbol
colombiano. Otra vez, y en circunstancias no muy claras, fue muerto
un hincha del fútbol y otro mas quedo gravemente herido. Sin
importar la camiseta que tuviera puesta o la situación en la que se
encontrara en el momento de su muerte, es triste ver que la
violencia en el fútbol sigue ocurriendo y nadie dentro del país
parece preocuparse.
Hago esta fuerte aclaración por varios factores. Hace algunos meses
escribí una columna para la pagina web de la corporación Ocasa donde
ponía de manifiesto que a pesar del bombo ruido que tienen este tipo
de hechos en los medios de comunicación, estos se convierten en flor
de un día; a la semana siguiente la pelota rueda con total
normalidad y no se hace nada porque esta situación cambie. Otro
factor es la mediocridad de nuestros medios de comunicación y
legisladores, que piensan que la única forma de terminar con la
violencia es cerrando los estadios o criminalizando a todo aquel que
porte camisetas alusivas a un equipo de fútbol.
Entonces
en Colombia, donde existe un conflicto armado interno (a pesar de lo
que muchos digan), deberíamos
cerrar
colegios, universidades, empresas y miles de sitios más, siguiendo
la lógica de cerrar los estadios, ya que algunas de las personas que
ocupan estos espacios han tenido comportamientos violentos en
algunas ocasiones. Debo aclarar que no estoy de acuerdo con la
violencia, de hecho la condeno fuertemente ya que cada día que pasa
me siento mas criminalizado cuando salgo a la calle vistiendo la
camiseta de mi equipo. Para quienes no lo crean así les diré sin
vacilar que cuando salgo a la calle con la camiseta de Millonarios
me para la policía más seguido a pedirme la cédula para comprobar si
tengo algún delito pendiente que cuando no uso la camiseta.
Bueno, pero dejaré de quejarme y comenzaré a proponer. No hablare
más de Colombia ya que si bien en teoría es una nación unitaria
donde las leyes aplican en todo el territorio nacional, el tema de
la seguridad en los estadios se ha manejado a nivel local. Entonces
hablaré de la realidad que conozco y que lastimosamente fue donde se
dio el trágico hecho del domingo, la ciudad de Bogotá.
Desde hace varios años el tema de la seguridad en los estadios de
Bogotá se ha manejado partiendo de un trabajo conjunto entre la
policía distrital y el programa Goles en Paz. Hoy me atrevo a
asegurar que este enfoque fracasó rotundamente. Hasta hace algún
tiempo era defensor del enfoque de Goles en Paz, que se centra en la
reconciliación y dialogo entre las barras; manejado desde una
perspectiva religiosa por el Padre Alirio.
Las
evidencias son más grandes que las creencias. La situación del
barrismo y la violencia en el fútbol bajo este enfoque sólo esconde
el problema de la violencia por un tiempo, pero demuestra que no
sirve de nada si no existe voluntad de parte de los miembros de
estas asociaciones delictivas.
Es
hora que en Bogotá comencemos a hablar de temas que en otros países
llevan años siendo tratados. Mencionaré cuatro con sus posibles
implicaciones reales ya que en muchas ocasiones algunos de estos han
sido tenidos en cuenta e incluso puestos en practica pero por
coyunturales han sido dejados de lado cuando la violencia baja.
El
primero es el derecho de admisión, que busca limitar la entrada de
personas violentas a los estadios. Este sistema no es fácil de
implementar pero en Inglaterra, por ejemplo, sirvió mucho para
alejar a los Hooligans de los estadios. El sistema consiste en
llevar un reporte de las personas que han cometido actos de
violencia, dentro o fuera de los estadios, y prohibirles la entrada.
El
quitarle puntos a los equipos es otro método, que los compromete
directamente. Se utiliza cuando existe violencia dentro del estadio
ya que el equipo local es el responsable por el control de la
seguridad; si existe algún hecho que altere la misma, podrá hacerse
responsable y quitarle un número determinado de puntos. Esto, además
de hacer que los equipos pongan más atención en la seguridad, tiende
a acabar con un matrimonio perverso que es el de los directivos con
las barras bravas.
El
tercer y cuarto tema los trataré juntos. Están relacionados con
restringir el número de hinchas visitantes y con la custodia
policial. El primero ayuda para que el proceso de entrada y salida
del estadio, y su posterior evacuación de las zonas aledañas al
mismo, sea más fácil. Sin embargo, esto no sirve de nada sin una
adecuada custodia policial todo el tiempo a estos para evitar
cualquier altercado.
Estas son cuatro opciones que pueden ser llevadas a cabo para acabar
con la violencia en los estadios, claro está fortaleciéndolas con
campañas de prevención como la de Goles en Paz, pero teniendo en
cuenta que la violencia en los estadios es un problema que ya se
presenta y que necesita ser controlado para después prevenir su
futura reaparición.
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