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Viernes 30 de abril de
2010
Probation para ex barras: la Justicia pide, el Estado
no contesta, el condenado que quiere cumplir no puede hacerlo……
La Torre de Babel
Ríos de tinta y saliva fluyen a diario para relatar la falta de
sanciones que suelen tener quienes están vinculados a hechos de
violencia futbolística. Otros tantos parecen hacer falta para
relatar lo contrario. El Estado está ausente de las herramientas de
recuperación y cumplimiento para quienes quedan condenados a pagar
sus culpas a través del mecanismo de la “probation”. ¿Hace acaso
falta algo más para sentenciar que, definitivamente, a nadie de
quienes administran los resortes de la política pública les importa
realmente el problema?. Una víctima de éste esquema de desidia llegó
a SAF a pedir ayuda.
Podría llamarse Juan, Pedro o Sujeto Tácito. Tiene nombre, pero una
identidad que debe preservarse porque se trata de un ciudadano
buscando ayuda.
Llegó a SAF buscando la ayuda que más difícil resulta dar. Aquella
que pide a las organizaciones hacerse cargo de lo que el Estado no
resuelve. Una tarea titánica y que debería dar vergüenza a quienes
ocupan los sillones obligados a la respuesta ciudadana.
La
historia
Todo se remonta al 2004, y a una tarde de disturbios en las puertas
de un club de fútbol capitalino. Corridas, barras salidos de su
centro, policías, gases, heridos leves. Detenidos también, algunos
más o menos “pesados;” algunos apenas vinculados a la batahola. Once
personas procesadas que fueron corriendo distintas suertes. Algunos
de ellos, de la mala por cierto.
No era
el final, era el principio
Quien se acercó a pedir ayuda a SAF, hizo el siguiente relato: “fui
uno de los que ‘levantaron’ con 11 pibes más, entre ellos había
periodistas y pibes que estaban trabajando en el club. Entré el
sábado a la comisaría y salí el lunes cuando nos trasladaron a
tribunales y de ahí salí ese lunes a las once y media de la noche,
después de que nos tomaron declaración. Algunos salimos y otros
tenían causas pendientes y fueron a Devoto…
Yo
quede separado con dos chicos más y nos pusieron como carátula
‘lesiones leves en concurso real con el delito de resistencia a la
autoridad’, fuimos a juicio oral. En el juicio oral tuvimos la
primera audiencia donde nosotros pedíamos suspensión de juicio por
no tener antecedentes… empezaron a dar los probatión y nosotros como
no teníamos antecedentes…”
Lo
que parecía una buena noticia, terminó en un peregrinaje que lleva
ya nada menos que casi seis años.
El
fallo
Parte de aquello que le fue impuesto, se relata con las propias
palabras del Juez: “Realizar un curso en talleres de
violencia en espectáculos del Ministerio del Interior u otra
dependencia, a su elección, obligación que acreditará con el
certificado correspondiente.”
Más allá de esto, y dada su condición de adicto, se le impuso
“abstenerse” de consumir sustancias y de acercarse a una cancha de
fútbol, por lo que cada fecha que su club juega, él debe llegarse
hasta la seccional respectiva y suscribir que está allí y no en el
tablón.
Claro que el trámite dura tres minutos y nada impide que tras
firmar, se vaya hasta el club de su pasión…
Por lo demás, “condenar” a alguien a “abstenerse” de consumir
drogas, no ejerciendo sobre él contención o seguimiento alguno de su
adicción, es un insulto a la realidad. Si un adicto pudiera
“abstenerse” de consumir drogas u alcohol, no existirían
sencillamente los adictos como categoría patológica. Una verdadera y
real cargada.
No me
saldré con la mía…..
Nuestro protagonista llegó a SAF para pedir ayuda sobre lo que
paradojalmente, más difícil le ha resultado cumplir: el curso
antiviolencia. Nadie lo da, nadie lo orienta.
Relata “Nadie sabe explicar si eso existe.”
Así llegó a SAF, cuya presidente, Mónica Nizzardo, relata: “Fui
personalmente al Ministerio de Justicia y me mandaron a la
subsecretaria del Interior. Ahí estaban desorientados respecto a
‘cursos de violencia en espectáculos públicos’ tal como dice la
resolución. Volvieron a darme un teléfono del Ministerio de
Justicia, pero de Derechos Humanos.”
Sigue contando Nizzardo: “Llamé y vuelven a darme el primer teléfono
que yo ya tenia y que no supieron explicarme. Me dije: “Es verdad,
nadie sabe nada.”
”Volví a llamar al primer teléfono y expliqué que me volvieron a dar
ese teléfono, y explique lo que me explicaron en el Ministerio del
Interior, que antes este tema dependía del Interior pero que el
anterior ministro, Fernández, cuando se fue se lo llevo y ahora
todo eso depende de Justicia.”
Nizzardo se hizo carne del peregrinaje del barra que intenta cumplir
la ley, y siguió: “Me terminan indicando que llame a SUBSEF, y que
pregunte por Capacitación - Licenciada Eugenia San Martín.”
Si
bien pareciera que existen indicios sobre la posibilidad de tomar
allí los cursos que la Justicia exige, bueno es preguntarse que
clase de información hay al respecto y en todo caso, duda central,
porque carece de esa información nada menos que la Justicia.
SAF se
hace cargo
Las posibilidades de certificar las actividades antiviolencia de
nuestro protagonista han sido recogidas por SAF como un desafío. Se
ha puesto a disposición de la posibilidad, ante la propia Justicia.
El protagonista de ésta historia ha llevado adelante ya dos jornadas
de concientización y capacitación en la temática.
SAF ha expedido ya el certificado. Deberá ser la Justicia ahora,
entendiendo la ausencia total de herramientas de información
estatales al respecto, la que tenga la palabra final.
Y
SAF probablemente, la que inicie un nuevo camino en el socorro a
quienes, contra todas las trabas, eligen el camino de la convivencia
en paz.
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